La higiene bucal, aliada de unos dientes sanos

¿Cómo cuidar el cepillo de dientes?

Es muy importante que no se roce con otros, cambiarlo cada tres meses, protegerlo con funda si lo llevamos en el bolso o la maleta, no compartirlo y dejarlo lejos del inodoro. Además, debemos cambiarlo si hemos tenido una gripe o enfermedad bucal, por ejemplo.

¿Qué importancia tiene la pasta de dientes que utilizamos?

Es muy importante elegir una pasta de dientes adecuada a nuestras necesidades. Para la placa bacteriana, para el sangrado de encías, para los dientes sensibles, etc.

¿Se debe limpiar la lengua a diario?

Sí. Debemos realizarla con un limpiador lingual o el raspador que incluyen muchos cepillos de dientes. Es muy importante limpiar el raspador con agua cada vez que lo pasemos por la lengua.

¿Cómo debe ser la limpieza bucal en caso de llevar brackets?

En el caso de llevar Brackets, debemos extremar la higiene bucal y usar cepillos interproximales e hilo dental y colutorio. Los especialistas recomendamos el irrigador bucal.

¿Es importante usar un irrigador bucal?

Además de eliminar la placa bacteriana, es muy útil para eliminar manchas y evitar el mal aliento, para personas con sensibilidad dental que no pueden usar hilo dental, personas con carillas, ortodoncia o prótesis, que padecen gingivitis o periodontitis. Lo mejor, es consultar al dentista.

¿Qué no hay que hacer para mantener una buena higiene bucal?

Es muy importante no utilizar cepillos duros y colutorios fuertes, palillos de dientes o sustituir la limpieza bucal por un chicle (por mucho que digan los fabricantes de chicles). Los profesionales, recomendaremos siempre el lavado correcto de los dientes después de cada comida.

¿Cómo afecta el alcohol a la salud de tu boca?

Desde hace años nos hemos familiarizado con las advertencias sanitarias sobre el consumo excesivo de alcohol y sus efectos negativos en el organismo (cirrosis, pancreatitis, cánceres del aparato digestivo y problemas psicológicos). Por tanto, siempre es mejor mantener una relación moderada con el alcohol. Ya sea vino o una simple cerveza, una cantidad excesiva de alcohol no es nada beneficiosa para el organismo en general.   
A menudo, la salud bucodental suele quedar fuera de estas advertencias, pero esto no significa que no le repercuta. El consumo de alcohol y la salud bucal comparten una relación de causa y efecto. El primero actúa como catalizador del desarrollo de algunos problemas o enfermedades bucales.


Los efectos más comunes del alcohol en los dientes

Algunos de los efectos más comunes que suele causar el alcohol en la salud oral, son sequedad bucal (se deja de producir la cantidad de saliva necesaria, lo que minimiza la impermeabilización de los dientes), halitosis o mal aliento, a los que deben añadirse otros como:

1. Problemas periodentales

Estudios publicados  constatan que el alcohol puede afectar a la salud general de la boca. Los investigadores observaron la composición bacteriana de más de mil bocas de adultos y encontraron que el consumo de alcohol, sobre todo si es excesivo, influye en el microbioma de la boca. Esto puede afectar negativamente la salud de las encías y desempeñar un papel en el desarrollo de gingivitis y periodontitis.

2. Caries

El efecto negativo del alcohol sobre la salud bucal no solo se limita a las encías. Un consumo excesivo de alcohol está relacionado también con una mayor probabilidad de sufrir caries porque, como advierte la Asociación Dental Americana (ADA), la deshidratación que provoca el alcohol disminuye el flujo de saliva en la boca y, por tanto, evita que las bacterias se eliminen de manera natural del esmalte de los dientes.

La boca seca o xerostomía implica mayor tasa de infecciones, pérdida de esmalte, peor aliento, peor absorción de nutrientes, pérdida del sentido del gusto o problemas de voz. Esto explica por qué un alto consumo de alcohol se asocia con la presencia de placa y una mayor incidencia de caries. Otro motivo por el que el alcohol conduce a la descomposición es que se metaboliza en azúcar, lo que atrae a las bacterias.

Pero lo más preocupante es que este fenómeno afecta especialmente a los jóvenes. Desde la Sociedad Española de Cuidados Bucales (SECUB) informan que aumentaron los casos de jóvenes con dientes afectados por la acidez de las bebidas alcohólicas, por su inicio en edades tempranas.

3. Desgaste dental

La disminución del pH que provoca el alcohol, también incide en la erosión del esmalte, las piezas se vuelven más finas por el ataque ácido del alcohol y por tanto, son más susceptibles a sufrir fracturas y a tener mayor sensibilidad. El esmalte protege la dentina y si esta se desgasta, puede provocar la molesta sensibilidad dental. Bebidas como el vino blanco, la cerveza y la sidra pueden ser muy ácidas, lo que puede provocar la erosión del esmalte.

Además, mezclar el alcohol con bebidas gaseosas suaves aumenta los niveles de ácido en la boca. 

4. Manchas en los dientes

En general, todas las bebidas alcohólicas pueden oscurecer el color blanco de los dientes. Además del té o el café, el vino tinto es uno de los líquidos que más contribuyen a la coloración de los dientes. Esta bebida contiene polifenol, un compuesto químico que mancha fácilmente los dientes. También los alimentos con alta coloración como salsa de soja, espinacas o frutos secos pueden mancharlos.

5. Cáncer oral

El alcohol provoca un cambio en la velocidad de penetración de sustancias del entorno oral a través de la mucosa y esta alteración puede jugar un papel en el desarrollo de carcinogénesis. Así lo explica un artículo del departamento de Medicina y Cirugía Bucofacial de la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid: “El alcohol en contacto con la mucosa oral es capaz de producir una alteración en su morfología caracterizada por una atrofia epitelial, lo que supone un incremento en la susceptibilidad de dicho tejido frente a otros carcinógenos químicos”.  

 El alcohol y el tabaco son los responsables del 90% de los cánceres orales,  los tumores localizados en la zona y la cavidad bucal cada año causan la muerte a casi 1.200 personas en nuestro país, normalmente como consecuencia de un diagnóstico tardío de la enfermedad. 

Cómo prevenir los problemas bucales por el consumo de alcohol

Todos estos efectos suelen aparecer cuando el consumo de alcohol es elevado. Lo importante es tomar las bebidas alcohólicas con moderación y sin descuidar las pautas de higiene diarias. Además, es primordial:

  • Cepillar los dientes después de comer o beber para evitar que la coloración penetre en las piezas.
  • Tener un vaso de agua a mano para estar hidratados o tomar caramelos con xilitol y evitar la xerostomía.
  • Mantener unas buenas rutinas de higiene.
  • Optar por bebidas sin azúcar y sin alcohol. Según la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO), si vamos a consumir alcohol es mejor optar por el vino tinto porque el blanco o el cava son más perjudiciales para el esmalte y para el cemento de la raíz dental.
  • Acudir con frecuencia al dentista para que detecte cualquier problema a tiempo.

Lo más aconsejable es eliminar o reducir el consumo de alcohol, ya que sólo así se evitan los problemas que ocasionan estas bebidas, tanto a nivel oral como en el resto del organismo.

¿Tan importante es la higiene bucal
profesional?

La limpieza bucal profesional nos ayuda a mantener unos dientes más limpios y sanos. Tu dentista de confianza, será quien te indique cada cuanto tiempo debes hacerla.

Son sólo algunas pinceladas sobre higiene bucal. Lo mejor siempre, es consultar con el dentista.

¿Cómo mantener unos dientes sanos?

Desde niños podemos cuidar nuestros dientes siguiendo los siguientes pasos:

  • Lávatelos al menos dos veces al día: después del desayuno y antes de acostarte por la noche. Si puedes, lávatelos también después de la comida y después de tomar un tentempié. Lavarse bien los dientes ayuda a descomponer la placa dental.
  • Cepíllate todos los dientes: no solamente los que están delante y que se ven más. Dedica un tiempo a los dientes laterales y a la cara interna de todos ellos. No te cepilles las encías.
  • Dedica tiempo a lavarte los dientes, al menos tres minutos cada vez. Si te cuesta calcular el tiempo, utiliza un cronómetro o ponte una canción que te guste para llevar el control del tiempo.
  • Pregunta a tu dentista si es un enjuague bucal antibacteriano útil para ti. Éste, no debe sustituir nunca al cepillado, pero hay situaciones en las que será de gran ayuda.
  • Asegúrate de usar un cepillo de dientes con las cerdas adecuadas (en el envoltorio se indica si es suave, medio o duro). Cambia el cepillo de dientes cada tres meses. Las cerdas de algunos cepillos cambian de color cuando toca cambiar de cepillo.
  • Aprende a utilizar seda dental, que también es muy importante para mantener los dientes sanos. Las primeras veces que utilices seda dental tal vez te resulte extraño o incómodo, pero en poco tiempo te harás un experto en su uso. Desliza la seda dental entre cada par de dientes adyacentes y a lo largo de la línea delimitada por las encías. La seda dental permite eliminar los restos de alimentos ocultos y llegar adonde no puede llegar el cepillo de dientes por muy bien que uno se lave los dientes.